Sujeto A: Andalucía necesita un cambio de gobierno. Esto no puede seguir así.
Sujeto B: Desde luego, pero espero que no sea un cambio a peor.
Sujeto A: Pero está claro que aquí o gobierna el PSOE o gobierna el PP. Y el PSOE lleva ya 30 años, son unos corruptos y tal y tal.
Sujeto C: Pues ya ves lo que está haciendo el PP en el gobierno de España. Como entren aquí se van a cargar la sanidad y la educación lo primero.
Sujeto D: Pues hala, seguid votando a los mismos ladrones.
Sujeto B: Perdona, pero yo al PSOE sólo lo he votado una vez, para unas generales. Al PP es que me niego a votarlo, es ya una cuestión ideológica, ¿sabes?. Si la gente votara en conciencia y no como si esto fuera una quiniela, lo mismo otros partidos tenían más oportunidades.
Sujeto D: Ea, pues el domingo quédate en tu casa. (Estas fueron palabras textuales).
Sujeto C: No, mejor te quedas tú, total si tu opción política va a ganar de todas maneras, ¿no?
Sujeto D: Bueno, pues ve y vota. A esos de los animales, mismo.
Esta bonita conversación da una ligera idea de la calidad democrática del pensamiento de algunos ciudadanos españoles de mi generación. Básicamente:
-Sólo hay blanco y negro.
-Si no vas a votar lo que yo voto, mejor te quedas en tu casa.
-Si no votas blanco o negro, eres un perdedor que vota a partidos frikis.
Amén de la falta de respeto hacia las personas que voten a partidos animalistas, como si su opinión no fuera respetable y no merecieran una representación política.



